lunes, 12 de enero de 2009

   

Puede ser que no haya más allá algo por lo que seguir en pie, puede que más allá no haya nada... Pero todo y todos venimos de la nada, por lo que ¿no podemos crear algo a partir de la nada? Mi nada para ti puede ser tu todo... tu todo, la mayoría de veces, para mi es absolutamente nada. La convivencia esta muy llena de consejos, de buenas palabras y de miradas de desaliento, pero eso no es nada para alguien acostumbrado a sentir el vacío, el silencio y la ausencia... nada.

 

Muchas veces, los que sienten no tener nada, no ser nada, son los que más luchan por ser alguien, sin saber que, desde un principio lo eran todo, sólo que ellos mismos, en su propio vacío habían perdido la habilidad de creer que, un día u otro, esa nada puede ser el trampolín hacia lo que el resto de seres humanos queremos lograr: ser alguien, tener algo y, sobre todo, sentirse simplemente, una persona.

 

Lo mejor de todo es que, llegados a ese punto, podremos afrontar la vida haciéndole burla... riéndonos piadosamente de aquellos que no quisieron ver más allá, aquellos que no vieron que el vacío únicamente era ausencia y no, no existencia, que lo que no se ve existe quizá en un nivel superior que aquello que vemos, que las creencias son más fuertes que las palabras y que, en un determinado momento en nuestras vidas, nos salvamos gracias a nuestra propia nada, que en un instante nos demostró que existe sólo aquello en lo que creemos, y es mejor creer en algo, en alguien, antes que caer por siempre en una infinidad de ausencias.

                                                                                          >DESIDIA<



Estoy apática, no es un buen momento para mi... no ha pasado nada en especial que me haga sentir así, quizá ese sea el problema. Dejo estas palabras que escribí hace tiempo. Las releo y releo, quizá así vuelva a sentir que es la misma persona la que en su día puedo escribir así... ya no soy capaz.



HA DICHO MiDesidiayYo @ 16:45
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"Si siempre es lo mismo, llega el aburrimiento. Si ya no es lo mismo, llega el desencanto y la frustración. Odiamos y amamos la rutina tanto como amamos y odiamos el cambio. Somos raros y contradictorios, pero no podemos evitarlo. Forma parte de nuestra forma de ser".
HA DICHO Invitado
martes, 13 de enero de 2009 | 16:47